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Repudio a las amenazas y agresiones a trabajadores de prensa

“Te voy a romper la cara”, le dijo primero. “Te voy a romper todo”, siguió. “Te doy un lugar, nos encontramos y la resolvemos, pero no te hagas el guapo con un micrófono”, amenazó el ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Arlía, a un trabajador de prensa el pasado martes 23 luego de que éste le preguntara por las consecuencias de las inundaciones en Brandsen y La Plata.

Desde el Colectivo de Trabajadores y Trabajadoras de Prensa repudiamos todo tipo de intimidaciones y agresiones a los laburantes de medios periodísticos, verdaderos ataques a la libertad de expresión y al derecho de informar, y exigimos respuestas a los responsables de lo sucedido.

Rechazamos la explicación pública de Alejandro Arlía, a través de un medio de la localidad de Brandsen, donde minimizó lo sucedido y reconoció la agresión a la que calificó como una “tontería” por “responder a una provocación”. No es la primera vez que trabajadores fueron intimidados por el funcionario.

Reproducimos la carta que el compañero escribió sobre lo sucedido, el audio de la entrevista que causó el enojo del funcionario del gobernador Daniel Scioli y la grabación con las amenazas.

“Vos me molestás”

Una de las grandes pasiones de mi vida es escribir, pero realmente si hay algo que nunca hubiese querido hacer es redactar estas palabras. Sin embargo, cuando uno siente una molestia lo primero que intenta hacer es librarse de ella. No creo que lo pueda lograr a partir de este texto pero al menos lo intentaré ejerciendo uno de los derechos fundamentales de todo ser humano: el derecho a expresarse con libertad.
El último martes al mediodía viví el episodio más angustiante de mi carrera periodística, justamente a pocos días de atravesar una de las situaciones más duras de mi vida cuando durante la tarde-noche del 2 y la madrugada del 3 de abril perdí prácticamente todas mis pertenencias y estuve a punto de ser arrastrado por la corriente en una de las zonas gravemente inundadas de La Plata.
Lo que no esperaba era que el agua me arrastre otro cachetazo. Sucede que, tras la inauguración del edificio destinado al Jardín 904 de Las Mandarinas, el intento de realizar una pregunta sobre las responsabilidades del gobierno provincial en el temporal que azotó la capital bonaerense hizo que, lo que empezara como una entrevista, terminara como un explícito y vulgar atentado contra mi libertad de expresión.
Quien tuvo esta actitud fue ni más ni menos que el ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Arlía, el cual dio por terminado un reportaje de poco más de tres minutos apenas advirtió que se le iba a consultar sobre la catástrofe. Sus nervios crecieron cuando este periodista repreguntó acerca del intento de interpelación hacia su persona a raíz de este tema proveniente del bloque radical en la Cámara de Diputados bonaerense.
Finalmente, al pretender indagar acerca del por qué de su molestia, Arlía fue claro: “Vos me molestás”. Instándome a apagar el grabador, el ministro y cuatro o cinco personas más que respondían a sus órdenes, me llevaron (uno de ellos tomando mi brazo izquierdo) hacía una de las aulas del Jardín, ante la mirada de algunas personas que estaban en el hall. Una vez cerrada la puerta del aula, fui rodeado por estos individuos mientras Arlía, totalmente fuera de sí, comenzó a proferirme insultos y vociferarme amenazante: “te voy a romper todo”.
A partir de ese momento comenzaron a conjugarse en mí una serie de sensaciones que, les puedo asegurar, superaron al obvio hecho de sentirse amenazado. Todo es mucho más doloroso cuando quien te está increpando te hace transmitir el poder que ostenta. Eso es lo que me mostró claramente en esos minutos eternos Alejandro Gaspar Arlía. Ahí, empezaron a surgir esas sensaciones en efecto dominó: la bronca cayó en la impotencia, la impotencia se recostó en la angustia, y la angustia recaló en la humillación.
Todo eso lo puede provocar una sola cosa: la impunidad. Esa impunidad de la que Arlía gozó para increpar hace casi dos años a Juanjo Defendente en un hecho de similares características e igualmente grave y repudiable al menos desde mi punto de vista. Y no es una cuestión de “pocas pulgas” (como se autodefinía en su cuenta de twitter el ministro), porque cuando esa “forma de ser” se traslada a la actitud de un funcionario público frente a un periodista, las pocas pulgas se convierten en mucho autoritarismo.
Por supuesto, al ministro no le resulté una molestia sólo por esa última pregunta. Sabía quien era o, mejor dicho, conocía mi trabajo y algunos de mis artículos periodísticos que evidentemente le molestaron y que son producto de mi forma de ver la coyuntura política local y de un espíritu crítico que no voy a entregar bajo ninguna circunstancia, guste a quien le guste y cueste lo que me cueste.
Tendré necesidades como todo trabajador, pero sobre todo tengo orgullo y honestidad intelectual como toda persona bien parida.
También tengo amor por el periodismo, es mi vocación y lo que siempre deseé hacer, algo que ya manifesté a los nueve años enviando una carta al semanario Tribuna en ocasión del día del periodista. Creo en el periodismo y hasta el último día lo voy a ejercer aunque no reciba un solo centavo por ello y tenga que ganarme la vida haciendo otra cosa.
Asimismo, me reconforta confirmar en estas circunstancias algo que ya sabía: que hay muchos colegas que tienen la misma vocación y respeto por la profesión y que me manifestaron abiertamente su apoyo. Eso es infinitamente valorable y, por lo tanto, impagable. También agradezco el acompañamiento de muchos dirigentes políticos locales, vecinos en general y algunas autoridades educativas.
Como lo expresé al comienzo, de esta forma intento quitarme una molestia interior muy grande. Pero no importa la magnitud. Sea pequeña o grande, mi manera de despojarme de los malestares es a través de la palabra, con la comunicación, con el diálogo y con el debate respetuoso, un proceder que me hubiese encantado que tenga el ministro Arlía a la hora de dirigirse a alguien que le molesta.

Damián Belastegui
DNI 30.281.117
Periodista

 

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Colectivo de Trabajadoras y Trabajadores de Prensa

colectivodeprensalp@gmail.com

https://colectivodeprensalaplata.wordpress.com/

http://twitter.com/periodistaslp

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